McLaren, un rodaje a medio gas

No será como el debut en Abu Dabi en 2014, cuando el motor Honda no pudo dar ni una vuelta en dos días, pero la primera semana de test en Barcelona, a partir del lunes 27, se presenta dura para el MCL32 y para Fernando Alonso y Stoffel Vandoorne. Las reservas extremas de Eric Boullier, director deportivo de McLaren, en cuanto a la nueva unidad de potencia japonesa, no invita al optimismo, al menos en las primeras jornadas de pruebas del coche.

Ha cambiado la arquitectura por completo y se ha sacado el turbo y el compresor del interior de la V del bloque, tal y como es en Mercedes, es decir, es empezar no desde cero, pero casi. El primer deseo es que no se rompa de inmediato y el siguiente, poder ir completando vueltas para acumular trabajo y tomar datos de la nueva aerodinámica, clave en estos nuevos coches. Es por eso que se limitarán las revoluciones y se irá con tiento para aprovechar cada minuto de los cuatro días.

Rebajar expectativas

Boullier, que expresa lo que se cuece en Woking en las horas previas, y el plantear tantas dudas, con frases como, "habrá que ver cómo es el motor cuando arranque en pista", o "Honda a lo mejor no está preparado para ganar", no es lógico, a menos que se quiera poner ya la primera venda y que no se disparen las expectativas, sino todo lo contrario.

Es el tercer curso en la nueva era de McLaren y Honda y es cierto que ese entendimiento entre las mentalidades europea y nipona, no acaba de estar engrasado como debiera. Según se rumorea, desde Woking no paran de enviar mejoras en los periféricos, cableados y ciertas partes del propio motor como el ERS. Piezas que podrían ayudar a una mejor integración en el chasis que ellos fabrican, pero en Sakura apartan ese material y ni siquiera lo montan en el banco de pruebas.

Orgullo a la japonesa

El motivo es que el orgullo japonés le impide reconocer algún tipo de limitación a la hora de desarrollar sus propia tecnología y la respuesta es la misma. "Queremos hacer todo, desde el primer tornillo hasta el último", o algo similar. Esa terquedad es entendida en Inglaterra como el principal motivo de dos años decepcionantes y de ignorancia en torno a cómo será el tercero, el último del actual contrato de Fernando Alonso con la histórica escudería.

Esa alusión de Yusuke Hasegawa a que "el nuevo concepto del motor es arriesgado" y que "será un proceso de prueba-error", ha hecho que Zak Brown y Eric Boullier se echen a temblar.

Se dice también que no es un capricho, sino una línea marcada de antemano. La última era de alianza de BAR-Honda y el bajo rendimiento se achacó desde Japón a las injerencias de la parte inglesa, que estaba en la fábrica que hoy es la de Mercedes, la de Brackley. Y mientras, en Woking se arman de paciencia.

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