A los Detroit Pistons les da igual que esté Jokic

El partido que tanto morbo tuvo en su momento y hace apenas unos días tenía una nueva e interesante segunda parte. Pero esta vez no tenía muy buenos presagios para unos Nuggets que ya cayeron ante los Pistons en la Mile High de Colorado y ahora ponían rumbo a Detroit en un asalto que se preveía más complicado. Y si en casa no pudieron con ellos, fuera se antojaba difícil. Eso sí, había un motivo por el que se podían permitir ser optimistas: la batalla disputada en Denver fue con una plantilla plagada de bajas y sin Nikola Jokic. Y aún así, estuvieron cerca de llevarse el gato al agua. Ahora, el gigante serbio estaba de vuelta y el equipo era otro. Y ante eso se iban a enfrentar los jóvenes y revolucionarios Pistons. Ante un rival de altura.

El duelo que se avecinaba era más que interesante y venía acompañado de vientos de promesas, esos que la franquicia de Detroit había cimentado con ilusión, esfuerzo y un proyecto que por fin veía su ansiada luz. Una franquicia histórica, que ganó dos anillos con los Bad Boys haciendo sucumbir los últimos proyectos de Magic Johnson y Larry Bird a finales de los 80 y que tuvo un resurgir maravilloso con el título de 2004 ante los Lakers, en una etapa en la que pisaron las finales de Conferencia seis veces consecutivas (de 2003 a 2008). Desde entonces, una crisis de dimensiones épicas con algún intento frtustrado de resurrección, muchos fallos, errores y horrores. Pero hace unos meses regresaron a playoffs y ahora lideran el Este con puño de hierro.

Y esa historia a la que los Pistons están honrando es a la que se iban a enfrentar unos Nuggets que estaban a otra cosa. La pedazo de temporada que están haciendo es un hecho, en un Oeste en el que las victorias no valen tanto y las derrotas perjudican en demasía. Y todo a pesar de las bajas y de los problemas. Daba igual: estaban en su mejor momento desde el anillo de 2023, el único que han logrado en su larga historia, esa sinfonía de oro en las Rocosas que permitió a Jokic reclamar el trono de la NBA y, en definitiva, de todo el planeta. Desde su retorno de la lesión, victoria ante los Clippers y derrota ante los Thunder. Y llegaban al Litter Caesars Arena, ese sitio que llegó para sustituir al mítico Palace de Auburn Hills y seguir la estela de pabellones que son mucho más que pabellones, con la intención de ganar. Se avecinaba tormenta.

Al final, pasó más de lo mismo: los Nuggets lo intentaron todo y los Nuggets perdieron. Y eso que fueron por detrás durante todo el partido, llegando a ir hasta 20 puntos abajo, lo que no les arredró para intentar remontar con un 31-42 de parcial final que no fue suficiente. Jamal Murray anotó 32 puntos, mientras que Jokic estuvo más renqueante y se quedó en 24, con 15 rebotes, 4 asistencias y 5 pérdidas (la mitad de las que cometió su equipo). En los locales la cosa fue mejor: Cade Cunningham llegó a los 29 tantos y 10 asistencias, Duncan Robinson se estiró hasta los 20 con un gran 6 de 9 en triples, Jalen Duren sumó 19 con 13 rebotes, Tobias Harris 11, Ausar Thompson 10 e Isaiah Stewart 11 desde el banquillo. Los Pistons, que lanzaron por encima del 41% en triples, dominaron el partido con puño de hierro y se merecieron la victoria. Y han demostrado que les da igual que juegue Nikola Jokic. Ganan a los Nuggets, con o sin él.

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