Seattle Seahawks barren a los Patriots en la Super Bowl

El campeón es del pueblo. No suena a algo habitual en una Super Bowl, pero los Seattle Seahawks lo son con todas las letras. La franquicia del estado de Washington logró su segunda corona al destrozar (13-29) a los históricos New England Patriots en la edición LX del partido que mueve a los Estados Unidos de América. El premio al mejor equipo del curso, al grupo sin egos y con el culto a la defensa como eje central de una corona que sabe a justicia.

El cornerback Christian González (0) de los Patriots de Nueva Inglaterra impide un pase lanzado hacia el receptor Rashid Shaheed (22) de los Seahawks de Seattle.
El cornerback Christian González (0) de los Patriots de Nueva Inglaterra impide un pase lanzado hacia el receptor Rashid Shaheed (22) de los Seahawks de Seattle.LAPRESSE

Los Seahawks son un equipo de autor. Uno que jamás renunció a competir tras la histórica corona de 2013 y los años en la nada y que da a una ciudad alejada de focos un título merecido. Lo hace con un quarterback que no parecía elegido para los grandes momentos, SamDarnold. Con el receptor más talentoso del mundo, Jaxon Smith-Njigba. Y una colección de nombres que reventó a los Patriots. Desde el flamante MVP Kenneth Walker III hasta una defensa donde el grupo supera a cualquier nombre propio.

Aunque los hay. Están los Julian Love, Derick Hall, Byron Murphy... Son nombres ya de leyenda. Y los artífices de una victoria donde no existió comparación. Seattle mandó de principio a fin, aceleró y superó a New England en una combinación de presión defensiva, captura a Drake Maye y la perfecta ejecución en los momentos importantes de una Super Bowl que se recordará. La Benito Bowl, bautizada de forma merecida tras el espectacular show de Bad Bunny al descanso, es del equipo que nunca dejó de creer.

Seattle toma el mando

La final se planteaba como un choque de colectivos y el inicio lo demostró. Después de la fanfarria habitual de la mano de las leyendas como Brady o los Manning -muy pitado Eli-, el brutal himno de los Estados Unidos de América que interpretó Charlie Puth y el homenaje a los 250 años de 'America', se llegó a un duelo de zagas. Sólo Myers, con un field goal, anotó en el primer cuarto (0-3), y todo lo demás se basó en dos equipos frenados con un Devon Witherspoon tocado por la varita en Seattle. Era el primer aviso de la defensa.

Walker trata de correr.
Walker trata de correr.LAPRESSE

Ese esquema no cambió con el caer de los minutos. Las dificultades de New England en ataque eran patentes y sólo consiguieron 14 yardas de pase en el primer tiempo. Pero su defensa, reivindicada por un Christian González omnipresente, cortó la sangría todo lo que pudo. Eso sí, entre las casi 100 yardas de un Kenneth Walker III eléctrico y otros dos field goals de Myers dejaban un 0-9 preocupante al descanso.

Allí Bad Bunny tomó el mando de las operaciones, dejó un descanso legendario con su estilo y diversión. Y Seattle decidió que también se lo iba a aplicar después del increíble "lo único más potente que el odio es el amor" del artista de Bayamón. Por contra, el grado de dificultad en contra de los Patriots no iba a dejar de aumentar. Lo ejemplificaron dos malos drives iniciales del periodo mientras los Seahawks ampliaban su margen con otro pateo.

Un acelerón de campeón

Pero un 0-12 no es una victoria segura. Ni algo sencillo. Seattle recibió el golpe de los problemas físicos de su estrella, el receptor Jaxon Smith-Njigba, y lo entregó todo a su defensa para volver a frenar a Drake Maye. Cosa que logró cuando Byron Murphy II, un colosal defensor de 139 kilos, se hizo el cazador del chico maravilla de los Patriots. Con una secuencia descomunal, al encadenar un sack y robo de oval tras la mano de su compañero Derick Hall.

Darnold lanza un pase.
Darnold lanza un pase.EFE

Era un golpe en la mesa. Que se trasladó al primer touchdown en tres cuartos en ataque. Darnold, serio y sólido toda la final, encontró a AJ Barner liberado en la zona de anotación. Y la anotación del voluntarioso tight end de los Seahawks era el acelerón de campeón necesario mientras New England, en los peores números de siempre desde los años 70, se hundía.

Sólo le quedaba remar y quemar sus naves. Pero también pareció que lo necesitaban para reanimarse. Drake Maye, gris durante tres cuartos y pico, cambió su estilo con dos pases de puro talento y riesgo que despertaron a New England. Mack Hollins fue el destinatario y recortó el margen de forma rápida (7-19), aunque el tiempo en contra.

Lo que equivale a riesgo. Maye siguió apretando, pero tuvo que renunciar a la gloria en otro intento brutal. Siguió jugando en largo, pero Seattle lo leyó y Julian Love, el héroe que faltaba en la defensa de los Seahawks, interceptaba el oval. Y el ataque continuaba el golpe entre la carrera de Walker y otro field goal de Myers. La final quedaba reventada.

Love, en carrera.
Love, en carrera.LAPRESSE

El anillo era de Seattle. Por trabajo, defensa y ejecutar en el momento importante. Del primer al último minuto. Y con el broche de Uchenna Nwosu. La defensa volvía a tocar a Maye, perdía el oval y la defensa de los Seahawks colocaba un touchdown más. El que resumía la final.

Hasta el 13-29 final. El segundo anillo de la historia de un equipo que cambió los egos por una defensa prodigiosa y un ataque que jamás falló. Que da premio a una ciudad aislada de los grandes nombres del deporte, pero que ahora es campeona a lo grande. Los Seattle Seahawks son los reyes de la NFL. La Super Bowl LX se viste de verde y azul. El equipo del pueblo.

« Venezuela regresará a la Serie del Caribe - Cadillac presenta el F1 de Bottas y Pérez para 2026 durante la Super Bowl »

Ingresar al Sistema

¿Ha olvidado sus datos?
Bienvenido:

Consultar Ticket
Logros
Resultados
Calculadora