Rubén Limardo da primera estocada con la mirada en París-2024

«Yo no me voy a rendir»: el medallista de oro olímpico venezolano Rubén Limardo, a sus 36 años, espera tomar impulso hacia sus quintos Juegos Olímpicos, París-2024, tras reencontrar su «mejor versión» al ganar una medalla de oro en el circuito de la Copa del Mundo de esgrima.

Campeón olímpico en la espada individual en Londres-2012, Limardo conquistó el sábado el Grand Prix de Berna y dejó muy claro que iba en serio cuando decía que el retiro no se le pasaba por la mente después de ser rápidamente eliminado en Tokio-2020.

«De verdad estoy contentísimo por volver a ganar una Copa del Mundo«, comentó a la AFP este incansable espadista, que en los pasados Juegos Olímpicos quedó fuera de la carrera por el podio al ser derrotado en su primer combate por el francés Romain Cannone, que a la postre terminaría quedándose con la medalla de oro.

«Estoy trabajando muy duro después de lo que ocurrió en Tokio (…). Ya pasó, me dolió muchísimo, pero yo hago esgrima porque amo hacerlo y voy a seguir».

Cannone esta vez le miró desde abajo.

Mientras el latinoamericano se colgaba su primera medalla dorada en una Copa del Mundo desde 2013, otro francés, Alexandre Bardenet, se quedaba con la presea de plata y Cannone y el italiano Andrea Santarelli con las dos de bronce.

«La esgrima es así. Hoy ganas tú y mañana gano yo», celebró Limardo, quien relata que apenas 15 días después de la decepción de Tokio-2020 comenzó a prepararse para sus próximas metas. «No he parado de entrenar. Estamos haciendo un esquema nuevo de preparación física, para que los profesores (los entrenadores) puedan dedicarse nada más a mejorar mi esgrima».

Trabaja en Lodz, a unos 120 km de Varsovia, que ha sido escuela de esgrimistas de Venezuela desde que la fallecida madre de este atleta, Noris, y su tío y entrenador, Ruperto Gascón, lanzaran un proyecto para ayudar a jóvenes deportistas del país a prepararse allí. La iniciativa fue cuna de la fundación que el excampeón olímpico mantiene con el mismo objetivo.

«Confianza brutal»

Limardo sintió el fin de semana estar cerca de su mejor versión a medida que avanzaba hacia el oro: «Sentía que tenía una confianza brutal en la competencia. Yo me sentía como el número uno».

«Fue un Rubén Limardo completamente diferente (al de Tokio-2020), muy poco me desesperé. Cuando algo no funcionaba, no insistía, sino que me adaptaba. Antes, cuando no salían las cosas, me volvía loco buscando el combate. Ahora me di el gusto de pensar más», explicó el veterano atleta.

Ello sin perder agresividad. «Me vi fuerte, rápido, muchas personas le preguntaron al profe (Gascón) que cómo podíamos tener a los 36 años una esgrima tan agresiva».

Por eso, tiene fe en el plan trazado por su entrenador. «Si el profe me dice que me tire por la ventana, me tiro. No puede haber ni una duda en mi cabeza», indicó el esgrimista, quien encuentra una inspiración frente a quienes le dan por acabado: el húngaro Gesa Imre, quien fue campeón mundial en 2015 y subcampeón olímpico en Río-2016 habiendo pasado los 40.

Solo cuatro deportistas de Venezuela han ganado oros olímpicos: el boxeador Francisco “Morochito” Rodríguez en México-1968, el taekwondista Arlindo Gouveia en Barcelona-1992, Limardo en Londres-2012 y la atleta Yulimar Rojas en Tokio-2020. La presea de Gouveia no recibió reconocimiento oficial hasta 2018, pues en 1992 el taekwondo era una disciplina de exhibición.

«Vayan contando conmigo (en París-2024). Yo no me voy a rendir», avisa Limardo.

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