Por los pelos de Koundé
No hay nada más desagradable que recibir al Eintracht. Un equipo que arrastra a una gentuza como afición que se dedica a romper los estadios que visita, tirar bengalas y toda suerte de objetos a los seguidores locales, cuando previamente han orinado en todas las esquinas de la ciudad. Una chusma impresentable que vio perder a su equipo en el Camp Nou por 2-1, donde el Barça remontó gracias a Koundé, un jugador que a pesar de hacer el partido tradicionalmente cuestionable en defensa fue decisivo en ataque con dos goles de cabeza para salvar una noche de empanada que permite al Barça seguir en la lucha por quedar entre los ocho primeros de la fase kiga.
En un alarde de de temeridad, a Hansi Flick le dio un ataque y decidió que Ferran Torres, el tipo que venía de marcar tres goles en el campo del Betis, debía chupar banquillo para poner lo más parecido a un sillón Luis XIV en ataque. Es decir, Lewandowski. Esta decisión repercutió en que el Barça se pasara la primera parte jugando con uno menos porque el polaco está solo para empujarlas. Eso lo tendrá siempre, como pasó tras una jugada en la que Raphinha partió en fuera de juego. No llega a una presión, se gira más lento que un rompehielos y su ritmo de juego lo ralentiza todo. Un lastre. Pero no fue el único ante los alemanes.
El Eintracht, que volvió a hacer gala de la mala educación de sus aficionados en todo momento, descubrió que el Barcelona jugaba demasiado acelerado muy pronto y, llegando como llegaba escarmentado del último varapalo en la Bundesliga contra el Leipzig, tuvo claro el plan de partido.
Romper el ritmo de juego con faltas constantes y aprovecharse que en la primera parte jugaban en superioridad. Lewandowski ni contaba, Lamine Yamal daba todos los balones a los rivales y era una máquina de perder ocasiones y Fermín seguía queriendo hacer la guerra por su cuenta en otro partido para llevarle al rincón de pensar. Cubarsí no le fue a la zaga en otra actuación que rozó el desastre.
En el Barça, únicamente Eric García y Raphinha mantenían la llama, mientras que detrás Cubarsí y Koundé eran el agujero habitual que esta vez con la colaboración de Gerard Martín se comieron el primer gol del partido. Enésima pérdida de balón de Lamine Yamal en el centro del campo, contragolpe rápido buscando a Knauff, que no es delantero centro, y el habitual fallo multisistémico de la defensa blaugrana. 0-1 y el Barça con prisas, sin dibujo y fuera del partido a merced de un Eintracht que supo frenar a Lamine Yamal, ahogar a Pedri y que no tenía que preocuparse de mucho más, porque los otros no le daban la pelota a uno con su misma camiseta ni aunque estuvieran a dos metros.
Llegó el descanso con susto para los catalanes, porque Chaibi pudo ampliar la ventaja en otra jugada en la que la defensa del Barça homenajeó a los payasos de la tele. Con 0-1 era mejor el resultado al descanso que el partido perpetrado. Se esperaba la mano de Flick para cambiar una situación que se le estaba poniendo muy peluda al Barça. La primera decisión fue retirar a la sombra de Fermín del campo y dar entrada a Rashford.