Pesadilla blanca para Pep Guardiola
Una clasificación, la del City, sonó a decepción, pues los de Guardiola no pudieron reducir la ventaja de goles con la Juve y quedan a expensas de derrotar a los juventinos en la última jornada para pasar como líderes. De lo contrario, serán segundos y cruzarán con el primero del grupo del Madrid. Palabras mayores. Lo tuvo cerca, a un gol, el cuadro mancuniano, pero no llegó el séptimo que hubiera volteado todo. La sombra del Madrid, por lo tanto, aparece en el horizonte.
El City tuvo la energía que hacía tiempo que no se le veía. La obligación de marcar siete goles para ponerse de líder y quizá el hecho de jugar con el estadio cubierto en Atlanta, lo que redujo el calor, lanzaron a los de Guardiola a una presión desconocida este año. Ayudó que los futbolistas estuvieran frescos al no haber jugado en la primera jornada (Pep cambió el equipo al completo, los once) y además algunos de los nuevos poseen esa cualidad para ser especialmente pegajosos.
Aït-Nouri es uno de ellos. Su debut como lateral izquierdo del City fue prometedor, pues tiene un punto de agresividad interesantísimo si se sabe llevar bien. En cualquier caso, el partido se abrió con una genialidad de Gündogan, un regate dentro del área y una vaselina posterior con la izquierda con los que dibujó un gol de bandera. Si lo hizo a propósito, es un tanto para guardar en un museo. Al City le sobraba la gasolina.
El talento de Echeverri, titular por fin, también le aportó magia. El ex de River hizo otro golazo en un tiro libre al que no llegó el portero de Al Ain, espectador de lujo. El City quería más. El City sabía que debía llegar a los siete goles para empezar la última jornada como líder, lo que seguramente hará evitar al Madrid en octavos.
Tuvo un palo Gvardiol y falló un mano a mano Haaland, para entonces la punta de lanza de un asedio sin descanso. El VAR también tuvo lo suyo. En un córner en el que Akanji y Rabia se agarraban, vio que el suizo fue derribado, además de sujetado, y pitó penalti a favor del City. Haaland no perdonó.
El encuentro se convirtió en un monólogo. Los de Guardiola necesitaban goles y fueron a por ellos de manera absoluta. Fue una apisonadora el City, pero sin demasiado acierto. Haaland volvió a fallar un mano a mano y Pep recurrió a toda la artillería poco a poco: Foden, Bobb, Rodri, Cherki, Reijnders…
Quien marcó el cuarto, sin embargo, fue Gündogan, otro golazo, pero quedaba poco tiempo y muchos goles que hacer. Bobb logró el quinto y alimentó la esperanza, sobre todo cuando Cherki anotó el sexto casi a continuación. Fueron unos cinco minutos finales de mucha tensión. Una lluvia de cábalas y de nervios en el banquillo de Guardiola, que sabía las consecuencias que puede tener esto.
Foden tuvo el séptimo en el tiempo añadido, pero falló. El desenlace está cantado. El City está clasificado, pero eso no es suficiente: o gana a la Juventus en la última jornada o pasará como segundo y jugará contra el líder del grupo del Madrid. Primeras turbulencias en el Mundial de Clubes. Primeras y muy gordas.