Doncic vuela y los Lakers sueñan

La vida de los Lakers ha dado un vuelto enorme en el último mes. Y ni llega, Ese es el poco tiempo que ha pasado desde que Luka Doncic fue traspasado de los Mavericks a la ciudad de la luz. Desde entonces, todo ha cambiado: tanto la NBA en general como el organigrama del equipo angelino en particular. La situación es muy diferente a la de hace cuatro semanas, pero ya definitiva una vez que el mundo entero se ha frotado los ojos hasta constatar que ocurrió un movimiento que hizo que se tambalearan los cimientos de la mejor Liga del mundo. El modus operandi utilizado puso en cuestión incluso la era de los jugadores empoderados, que quizá no lo estén tanto. Al fin y al cabo, si ni siquiera una estrella como la eslovena se entera de que lo van a intercambiar, ¿quién está a salvo? Esa es la pregunta que todos se han hecho mientras la construcción social de la competición norteamericana cambia de punto de vista y la importancia deportiva pasa a un segundo nivel mientras se analiza un hecho que es, ante todo, cultural. Es lo que tiene estar hablando del que muchos ya consideran el traspaso más grande de todos los tiempos. Y probablemente lo sea. Para qué nos vamos a engañar.

Los que tampoco pueden ya engañarse son el resto de equipos, que saben que los Lakers han pasado de ser un buen equipo con un techo concreto en playoffs (es lo que han sido las dos últimas temporadas con Anthony Davis) a uno que no tiene límites. Nadie sabe cómo saldrá verdaderamente la asociación entre Doncic y LeBron James y los primeros partidos de la misma han dejado destellos brillantes y momentos no tan buenos, pero que no se han tenido presentes dada la magnitud de la situación. Con el poderío interior perdido en el traspaso (además de Davis, se marchó Max Christie), los angelinos no han renunciado a la zona. Y, en lo que hemos visto hasta ahora, se observan dos detalles muy importantes: por un lado, que la defensa es de élite. Absolutamente increíble y casi imposible de traspasar en determinados momentos de los partidos. Y por otro, que Doncic y LeBron forman, junto a Austin Reaves, un trío de pasadores históricamente bueno, que no renuncia a la zona y, al mismo tiempo, encuentra a compañeros liberados en el triple. Algo que también les hace muy difícil de batir.

Los Lakers recibían a los Timberwolves, por lo tanto, en un contexto ideal para ellos. El parón del All Star le vino muy bien a Doncic para recuperar la forma después de una lesión que le había mantenido fuera de juego desde el 25 de diciembre de 2024, cuando se lesionó en el que fue (aunque eso no se sabía entonces) su último partido con los Mavericks. Y los angelinos eran, además, todo sonrisas tras recibir (y ganar) precisamente a los texanos en su último duelo en el Crypto Arena, en el que el base se reencontró con su ya exequipo en un día que dio mucho que hablar por la victoria de los Lakers y también los abrazos que se dio Luka con sus antiguos compañeros, pero no con Jason Kidd. En un día que reconoció que había sido muy complicado para él, pero que solventó con el primer triple-doble con la camiseta de los Lakers y un LeBron superlativo en el último cuarto. Así, como la cosa llegó se fue, dejando de herencia 2,5 millones de espectadores. El partido más visto en lo que llevamos de regular season. Por lo que sea.

La batalla ante los Wolves fue de contrastes. Los Lakers salieron como un ciclón (33-17 al final del tercer cuarto) y llegaron a ganar de 23 puntos, pero se dedicaron a especular más que a intentar sentenciar el partido y tuvieron muchos problemas en un último cuarto en el que fallaron 14 de sus primeros 17 lanzamientos. Al final, las cosas las apañaron los de siempre: LeBron James se fue a 33 puntos (11 de 21 en el lanzamiento), 17 rebotes y 6 asistencias, mientras que Luka Doncic logró 21, 13 y 5, además de un espectacular triple a una pierna y cuando se acababa la posesión que fue clave para que los visitantes no se acercaran más de la cuenta. Los 23 tantos del tercero en discordia, Austin Reaves (con 6 rechaces y 5 pases a canasta), completaron la exhibición y permitieron a los angelinos conseguir su 16ª victoria en los últimos 20 partidos. En los Wolves, Terrence Shannon Jr. anotó 23 puntos y Anthony Edwards, que fue expulsado en el tercer cuarto por protestar (suma 16 técnicas esta temporada y se tendrá que perder el próximo partido de su equipo), se quedó en 18. Al final, todo sigue igual que hace un mes, cuando todo cambió. Y los Lakers siguen con su racha triunfal hacia la gloria mientras dejan un reguero de víctimas a su lado. Es lo que tiene cuando LeBron James está en tu equipo. Y Luka Doncic. Hoy por ti, mañana por mí.

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