Aston Martin y la fe en Honda: del 'desastre McLaren' a la resurrección
Con sólo 2111 kilómetros recorridos en pretemporada por los más de 21.000 de los propulsores de Mercedes, 16.000 en los Ferrari y 10.500 en RBPT-Ford, multitud de problemas mecánicos y el gravísimo de la batería como punta del iceberg; y la falta de velocidad (a 3.982 del mejor crono de Leclerc, líder del invierno), el nuevo AMR26 de Aston Martin tiene sus grandes incertidumbres focalizadas en Honda. Que después se extienden, como en una relación estrecha, a conceptos importantes en el ADN del coche, como el tren trasero compactado, la caja de cambios propia y los planteamientos de Adrian Newey. El coche no ha nacido bien, tiene mucho trabajo para llegar al Gran Premio de Australia y puede quedar el curso vacío de expectativas desde pronto.
La situación no es positiva, desde luego. Recuerda a esos tres cursos de mala sintonía entre McLaren, Honda y ese fichaje de Alonso. Llegó al no alcanzar un acuerdo con Ferrari después de rozar los títulos de 2010 y 2012, y abrazó una relación que volvía a la F1 después de los tiempos de Ayrton Senna y Alain Prost. Pero 2015, 2016 y 2017 fue otra historia y los de Woking distaban demasiado de aquel mítico equipo que portaba los colores de la tabacalera Marlboro. No pasó de 11, 54 y 17 puntos, con tres 5º como mejor resultado y 18 abandonos.
Y como la memoria existe, muchos recuerdan. Honda, los cambios de reglamento y un mal trago que Alonso vivió hasta en una Indy500 que lideró y tuvo en la mano. Pero en 2026 la historia es diferente, y Aston Martin, el propio piloto ovetense y la marca japonesa presentan una fe inquebrantable en levantar el vuelo. Aunque tarde y para el bicampeón mundial sea demasiado tarde. Pero se mantiene.
Aston Martin no es esa McLaren
La confianza se sustenta en que la McLaren de hace una década no es la Aston Martin de 2026. Cuenta con unas instalaciones de primera línea en la F1, el modernísimo túnel de viento del Campus de Silverstone y no se vive el choque de mentalidades total. Los que más saben dicen que McLaren impuso en su día a Honda unos tamaños y tiempos que chocaban frontalmente contra la mentalidad japonesa. Y no pudo encontrar un camino... ni siquiera fiable.
Además, McLaren sufría. Trabajaba con un túnel de viento en Colonia (el de Toyota), sus procesos eran lentos y no vivía la realidad de una Aston Martin donde confluyen varios nombres de peso en la F1. Que no han dudado en viajar a Japón para conectar con la fábrica de Honda, como un Andy Cowell que lideró a Mercedes en la era híbrida. En Aston las piezas encajan y piden tiempo. "Sabemos que tenemos todo para ganar, la cuestión es cuando", decía Alonso en el pasado.
Sabemos que tenemos todo para ganar, la cuestión es cuando
Honda, otra mentalidad
También ha cambiado la propia Honda. Nada más salir de Bahréin asumió su culpa. "Encontramos un problema en la batería y nuestros esfuerzos de centraron en solucionar los defectos. Nuestro plan llevó a un rodaje muy limitado que fue consensuado por la falta de piezas", dijo Orihara, una de sus caras visibles. Han aceptado los problemas y el plan de urgencia ya está establecido para presentar un motor fiable. El siguiente paso será el rendimiento.
Ese trabajo, por otro lado, tiene sustento en que Honda sí entendió como ser un equipo ganador. Tras la etapa negra de McLaren se unió a Red Bull y sumó las cuatro coronas de Verstappen. Se unió al departamento de Milton Keynes, abrió su base en suelo británico y se convirtió en un concepto más que sólido. De hecho, también ese ADN se mantiene en los actuales motores RBPT-Ford. En gran parte, son mérito de Honda. Aunque no significa que robasen su forma de hacerlos, quizá si comparten métodos y procesos, pero en Japón siguen las claves.
La evolución y el retraso contemplado
Tenemos unos cuatro meses de retraso
El único objetivo final es la evolución. Llegar -como se pueda- a Melbourne, encontrar fiabilidad y que ayudas como el ADUO en el motor den aire. Todo sería cumplir eso que advirtió Adrian Newey mucho antes del drama: había retraso y los pasos al frente irán llegando. "No estaban todas nuestras partes preparadas hasta abril. Empezamos desde atrás, es cierto. Teníamos un calendario comprimido y 10 meses ocupados", relató el británico.
El coche entró tarde al túnel de viento aunque parezca mejor en el terreno aerodinámico. Los demás tienen, al menos, algún mes de ventaja. "Tenemos unos cuatro meses de retraso, con lo que tuvimos un periodo corto de investigación y diseño. Sólo estaba el coche en el último minuto, y fue en el Test de Barcelona", añadió Newey. Hay evolución y cambio que dar en todos los aspectos. El motor es el que más.
Hay tiempo para recuperar. Es una carrera a largo plazo y la segunda parte del curso será más importante
"Nada que no se pueda solucionar", finalizó Alonso. Que puede parecer que recuerde fantasmas del pasado, aunque la realidad demuestra que existen cambios radicales en la forma de trabajar y que esta Honda es otra. Una que está preparada. "Hay tiempo para recuperar. Es una carrera a largo plazo y la segunda parte del curso será más importante", finalizó el del Principado de Asturias.


